Un lugar sencillo con escenas lujosas: así se describe Merzouga. Situado al borde de dunas ondulantes, parece tímido. Sin embargo, junto a su pueblo vecino, Hassi Labied, reúne mil motivos para ser uno de los destinos más atractivos. Erg Chebbi, jugando con su arena y el viento, da a esta región el auténtico sabor del desierto. Y es allí donde Merzouga creció lentamente. El mayor contraste reside en que el pueblo tiene el mayor acuífero natural subterráneo de Marruecos. Por eso, incluso tras sequías extremas, han ocurrido inundaciones. Además, se puede esperar lluvia ocasional en invierno o primavera. El mejor período para explorarlo es de febrero a abril. La gente que encontrarás aquí suele ser bereber o árabe, siempre acogedora y deseosa de aconsejarte sobre actividades típicas del lugar. Pero, sin duda, el paseo en camello es una de las experiencias más importantes. Es una oportunidad única para recorrer las dunas del Sahara sobre el lomo de un camello. Aunque lo hayas hecho antes, cada recorrido es una aventura distinta. El desierto guarda grandes tesoros y nunca deja de sorprender. Recorrerlo de noche es aún más emocionante. Si por alguna razón no puedes hacerlo, siempre tendrás la opción de aprender sobre cultura y folklore: quizá aprenderás a bailar o simplemente disfrutarás de la relajación y meditación. De una forma u otra, el pueblo y su entorno te enamoran, hasta convertirse en tu próximo destino de viaje.